Ante la posibilidad de colaborar con la Fundación Sandra Ibarra, dada nuestra experiencia de más de 20 años en el sector de la comunicación y la responsabilidad social, teníamos claro que debíamos desarrollar una acción que trascendiera los límites de una simple campaña comunicativa.

La responsabilidad social corporativa (RSC) puede definirse como el compromiso de una empresa hacia las personas, la ética, la comunidad y el medio ambiente, a través de su actividad. En nuestro caso, apostamos por la bautizada como Responsabilidad Social Inherente: conceptualizar la RSC a largo plazo, con una visión estratégica e integral.

Así pues, cuando se nos planteó la necesidad de realizar una campaña de comunicación basada en la lucha contra el cáncer, decidimos ir un paso más allá y dar voz a los supervivientes, las personas que mejor pueden ofrecer un punto de vista personal y ayudar a quienes viven esta situación a enfrentarse a ella con fuerza, ánimo y buen humor.

Una vez decidido el fondo, teníamos que darle forma. Una forma que permaneciera en el imaginario colectivo, que perdurase, que no fuera efímera y cayera en el olvido pasado el lanzamiento. Con este objetivo planteamos el desarrollo de ‘Diario de Vida’, un diario único en el que supervivientes del cáncer escribirían sus experiencias para ayudar a quienes lo padecen a transitar la enfermedad de la mejor manera posible.

La primera fase del proyecto estuvo centrada en la captación de los Supervivientes del Cáncer y en la búsqueda de las historias de superación que llenarían el diario. A través de las diferentes acciones de campaña se redirigió a los interesados en contar su vivencia al portal digital, lugar en el que podían escribir su experiencia. Además, se usaron las redes sociales bajo el hashtag #DiarioDeVida o #DiarioFSB para captar una mayor cuota de participantes.

Resultado de estas acciones fue la recepción de más de 200 relatos y la localización de más de un millar de supervivientes a través del contacto de la Fundación. Junto a los medios online, a nivel offline se llegó a acuerdos con Telepizza y Ecovidrio para personalizar cajas de pizza y contenedores de las principales calles de España con mensajes de campaña, durante un mes.

DIARIO DE VIDA

Una vez recopiladas todas las historias e identificados a los Supervivientes del Cáncer, se seleccionaron las mejores en base a su temática y contenido de valor y didáctico, para crear un producto solidario único: el Diario de Vida la Fundación Sandra Ibarra.

Un diario diferente al habitual, concebido para que muchas personas puedan escribir en él. No tiene un único dueño y para nada es de uso privado. De hecho, debe ser leído por todas aquellas personas que alguna vez puedan llegar a necesitarlo, ya que, a través de esas historias, vivencias y experiencias, optimistas y esperanzadoras, otras personas que viven con la enfermedad actualmente podrán encontrar un apoyo que los anime a continuar con su vida con entusiasmo y naturalidad.

Pero el diario trascendía el formato físico, su encuadernación, y se adentraba en el terreno interactivo. Gracias a una aplicación de Realidad Aumentada, los usuarios podían visualizar en sus dispositivos móviles los videos con los testimonios ampliados que se recogían a lo largo de las páginas del libro, así como contenidos exclusivos.

Para redondear el conjunto, para la edición física del diario se contó con la colaboración, a nivel de redacción, del reputado periodista Juan Ramón Lucas, con fotografías de Luis Malibrán y con ilustraciones de Gallego & Rey, contenidos que otorgaron a esta obra un mayor impacto y repercusión, a lo que contribuyeron también más de 40 celebridades, quienes colaboraron haciéndose eco de esta acción de forma totalmente desinteresada.

Una vez editado, el libro fue presentado en ciudades como Oviedo, Sevilla, Valladolid, Alicante, Madrid o Barcelona. También se colocaron máquinas expendedoras para poder adquirir Diario de Vida en aeropuertos, estaciones de tren y en las plantas de Oncología de los principales hospitales españoles. Estas acciones obtuvieron más de 450 impactos en medios de comunicación nacionales y provocaron que la primera edición del libro se agotara en menos de una semana.

En conclusión, todos los esfuerzos de posicionamiento y comunicación estuvieron centrados en las historias y relatos de vida de los supervivientes. Todo, con el objetivo de mostrarles como los auténticos altavoces de la fundación, hecho que, además, animaría a que la organización pudiera alzar la voz y siguiera contando con adhesiones a la iniciativa, al tiempo que fizo posible incrementar el número de integrantes del primer registro de los Supervivientes del Cáncer.

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